México va a poner reglas a los celulares en el aula: ¿qué podemos aprender en Latinoamérica?
Hay una conversación que lleva meses dando vueltas en las salas de maestros y que este mes deja de ser conversación para volverse norma. La Secretaría de Educación Pública prepara un acuerdo nacional sobre el acceso y uso de celulares y pantallas en las escuelas, y los lineamientos definitivos se están trabajando con las autoridades educativas de los 32 estados.
Si das clases, esto te va a llegar. La pregunta útil no es si estás a favor o en contra de que los alumnos traigan teléfono, sino qué vas a hacer con la parte de la decisión que va a quedar en tus manos. Porque va a quedar bastante.
Qué se está cocinando exactamente
La propuesta no es una prohibición pareja. Es escalonada por nivel educativo.
En primaria y secundaria, el planteamiento es que los estudiantes no usen teléfonos ni otros dispositivos digitales durante la jornada. En media superior —donde hablamos de estudiantes de 15 a 18 años— cada plantel podría fijar su propio acuerdo interno. El propio secretario Mario Delgado ha reconocido que en ese nivel los celulares y tabletas se usan con fines pedagógicos y que una prohibición general no sería aplicable. A las universidades, con población mayor de edad, no se les restringiría el uso: se les "invitaría" a construir acuerdos con sus estudiantes.
Traducido: entre más grandes tus alumnos, más recae la regla en el colectivo docente y menos en el boletín oficial.
Esto no salió de un escritorio. La SEP consultó a más de 565 mil docentes y 81% se pronunció a favor de establecer reglas. Es un respaldo enorme, y vale la pena leerlo con cuidado: el magisterio no pidió que le quiten un problema de encima, pidió un marco. No es lo mismo.
También hay contexto que ayuda a bajar la ansiedad de que México esté improvisando. Diecisiete entidades ya cuentan con alguna regulación propia sobre el uso de dispositivos en las escuelas, y según la UNESCO más de 114 países han establecido reglas relacionadas con teléfonos, plataformas o redes sociales en el ámbito educativo. No estamos inventando el hilo negro; estamos llegando tarde a una discusión que ya dio varias vueltas.
¿Qué dicen los profes?
La consulta dejó datos que probablemente reconozcas. Entre 10% y 13% de los docentes consultados supo de casos de acceso no solicitado a contenidos violentos. Entre 13% y 14% reportó situaciones de ciberacoso.
Son porcentajes que se leen chicos hasta que los multiplicas por el tamaño del sistema educativo mexicano. Y son, sobre todo, la razón por la que este debate no es sobre distracción en clase. La distracción es el síntoma cómodo, el que se resuelve con una caja de zapatos en la entrada del salón. Lo otro no.
¿Hasta dónde nos puede ayudar una regla así?
Aquí conviene ser franco, y el propio discurso oficial lo ha sido: retirar el celular durante seis horas de escuela no resuelve lo que pasa durante las otras dieciocho.
El Ministro Delgado lo ha planteado en esos términos —que el análisis tiene que incluir cómo las plataformas y los algoritmos modifican hábitos, conductas y rutinas, y que no se puede solo prohibir o imponer medidas de forma tajante. Su formulación es que se trata de un camino colectivo hacia una cultura y una ciudadanía digital "donde la inteligencia artificial no sustituya al pensamiento crítico".
Es una frase de discurso, sí. Pero describe bien el riesgo real de esta política: que la escuela se declare satisfecha porque los teléfonos están guardados, mientras la formación digital de los alumnos sigue ocurriendo íntegramente afuera, sin nadie que la acompañe.
Una regla bien hecha compra tiempo y atención. No enseña nada por sí sola. Eso le toca a los profesores.
Cinco cosas que deberías decidir ahora mismo
El calendario juega a favor: la primera sesión ordinaria de Consejo Técnico Escolar del ciclo 2026-2027 es el viernes 25 de septiembre. Es el espacio natural para llegar con posición propia en lugar de esperar a que baje el documento y improvisar en octubre.
Cinco preguntas concretas que conviene resolver antes:
¿Qué pasa en una emergencia? Es la primera objeción de cualquier madre o padre de familia, y es legítima. Si el teléfono se guarda, ¿por qué vía se contacta a un alumno si algo ocurre en casa? ¿Y al revés? Sin una respuesta clara aquí, la regla pierde apoyo de las familias antes de arrancar.
¿Dónde se guarda y quién responde si se pierde? Suena a detalle logístico y es el punto donde más reglamentos escolares se caen. Un dispositivo de varios miles de pesos bajo resguardo del profesor es un problema de responsabilidad, no de disciplina.
¿Cuál es el uso pedagógico que sí quieres conservar? Si en tu materia el teléfono es la única cámara, la única calculadora o el único acceso a un recurso digital, eso tiene que quedar escrito como excepción explícita. Si no lo escribes, alguien más va a decidir por ti.
¿Qué haces con el alumno que lo usa de todos modos? Una regla sin consecuencia proporcional se convierte en letra muerta en tres semanas. Y una con consecuencia desproporcionada convierte al docente en policía. Ese equilibrio se define en colectivo, no alumno por alumno en el pasillo.
¿Qué le toca a las familias? El acuerdo tiene que salir del aula. Si en casa no hay ninguna conversación sobre pantallas, la escuela está sosteniendo sola algo que no puede sostener sola.
También te puede interesar

Kali, tu Asistente Pedagógico: Tan Fácil como un WhatsApp
Kali es el asistente pedagógico que los profesores soñaban. Funciona como un chat: escribe qué necesitas y listo. Sin tutoriales ni curvas de aprendizaje
Leer
Semana de gestión docente: cómo aprovecharla al máximo
La semana de gestión no es una semana libre. Descubre cómo aprovecharla al máximo y llegar mejor preparado al resto del año escolar
