Leer rápido no es leer bien: lo que PISA 2025 nos dice sobre la lectura apurada
Seguro te ha pasado. Entregas un texto, das diez minutos y a los dos ya hay una mano arriba: "listo, profe". Le preguntas qué entendió y la respuesta es un resumen del título, una frase suelta del primer párrafo o un silencio incómodo. Terminó, sí. Pero ¿leyó?
Esa escena, que parece anecdótica, acaba de recibir respaldo de datos a escala mundial. Y es una buena noticia que lo tenga, porque cuando un problema se nombra, se puede enseñar a resolverlo.
Lo que mostró PISA 2025
El 8 de septiembre de 2026 la OCDE publicó los resultados de PISA 2025, la evaluación que mide a estudiantes de 15 años en más de 90 países. El promedio de los países OCDE registró sus niveles más bajos de la historia en lectura, matemáticas y ciencias, y la lectura fue el área con las caídas más pronunciadas de los últimos tres años.
Lo más interesante no es el puntaje, sino dónde se concentra el problema: en las habilidades de evaluar información, conectar varias fuentes y leer de forma crítica. Justo las que más necesitan tus estudiantes en un mundo lleno de pantallas, titulares y respuestas generadas por IA.
Y hay un dato que tiene nombre propio: la lectura apurada. Son los casos de estudiantes que leen rápido pero de forma imprecisa, y entre 2018 y 2025 casi se duplicaron, hasta llegar al 9%.
Nuestra región no es la excepción:
Chile bajó de 448 a 436 puntos en lectura respecto de 2022, y un 38% de sus estudiantes no alcanza el nivel mínimo de competencia lectora. Aun así, sigue liderando América Latina en esta área.
Perú cayó 18 puntos en lectura, de 408 a 390, y solo un 42% de sus estudiantes logró el nivel mínimo.
México también retrocedió en lectura y matemáticas frente a 2022, aunque mejoró en ciencias.
Antes de seguir, un dato que vale la pena guardar: en Chile, un 88% de los estudiantes dice que sus profesores los ayudan a aprender, muy por sobre el 75% del promedio OCDE. El problema no es la falta de compromiso docente. Es que estamos enfrentando un hábito nuevo con herramientas que fueron pensadas para otro tipo de lector.
¿Por qué tus estudiantes leen apurado?
Piensa en cómo lee un adolescente durante el resto del día: desliza, escanea, salta al comentario, busca la palabra clave. Ese modo de lectura es útil para filtrar información en redes, pero se cuela en la sala de clases cuando la tarea premia terminar en lugar de comprender.
También influyen las preguntas que hacemos. Si la respuesta se puede encontrar copiando una línea del texto, el estudiante aprende rápido que lo eficiente es buscar, no leer. La lectura apurada no es pereza: es una estrategia que, muchas veces, le ha funcionado.
La buena noticia es que leer con calma se puede enseñar, igual que cualquier otra habilidad.
Seis estrategias para enseñar a leer lento
1. Dos lecturas, dos propósitos. La primera lectura es para saber de qué trata. La segunda, con una pregunta concreta en mente: ¿qué quiere convencerme el autor? ¿Qué dato me sorprendió? Separar los propósitos le enseña a tu estudiante que un texto no se "gasta" en una pasada.
2. Marcas en el margen. Pide que anoten tres símbolos mientras leen: ✓ para lo que ya sabían, ? para lo que no entienden y ! para lo que les llamó la atención. Es simple, pero obliga a detenerse y deja evidencia de la lectura que puedes revisar en segundos.
3. Textos que se contradicen. Entrega dos textos breves sobre el mismo tema con datos o posturas distintas. La tarea no es resumir, sino responder: ¿en qué no están de acuerdo y a cuál le creerías más? Esta es justo la habilidad de conectar y evaluar fuentes que PISA identificó como la más golpeada.
4. Preguntas que no se copian. Reemplaza el "¿qué dice el texto sobre...?" por preguntas de inferencia: ¿qué pasaría si...? ¿Qué no dice el autor? ¿Qué le preguntarías? Si la respuesta no está escrita literalmente, no hay atajo.
5. Piensa en voz alta frente a tu curso. Lee un párrafo y narra lo que haces: "aquí me perdí, voy a volver una línea", "esta palabra no la conozco, veamos si el contexto me ayuda". Muchos estudiantes nunca han visto cómo lee un lector experto. Modelarlo es una de las formas más directas de enseñarlo.
6. Evalúa comprensión, no velocidad. Cierra con un ticket de salida de una sola pregunta profunda. Y deja de celebrar al que termina primero: celebra al que encontró algo que nadie más vio.
Cómo Kali puede ayudarte a preparar estas actividades
La parte más costosa de estas estrategias no es aplicarlas, es preparar el material. Encontrar dos textos que se contradigan, ajustados a la edad de tu curso y a tu currículum, puede tomarte una tarde entera. Ahí es donde Kali te ahorra tiempo.
Puedes pedirle, por ejemplo:
"Kali, escribe dos textos de 200 palabras para estudiantes de secundaria sobre el uso de celulares en el colegio: uno a favor de prohibirlos y otro en contra, con al menos un dato que se contradiga entre ambos. Agrega tres preguntas de inferencia que no se puedan responder copiando el texto."
También puedes pedirle que adapte un mismo texto a tres niveles de dificultad para trabajar con todo tu curso, o que te sugiera un guion para modelar la lectura en voz alta de un fragmento específico. Tú pones el criterio pedagógico; Kali se encarga de la parte mecánica.
Para cerrar
PISA 2025 no dice que tus estudiantes no sepan leer. Dice que muchos aprendieron a leer rápido en un mundo que premia la velocidad. Tu sala de clases puede ser el lugar donde aprendan que, a veces, lo más inteligente es ir más lento.
Esta semana, prueba con una sola de estas estrategias. Elige un texto, pide dos lecturas y mira qué cambia. Puede que la mano que se levanta a los dos minutos tarde un poco más… y que lo que diga después valga mucho más.
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